domingo, 16 de septiembre de 2012

La muda ilusión

Recupero hoy unas letras que escribí el siglo pasado. Con este escrito simplemente pretendo recordarme la importancia de...

Bueno, mejor, leed y dadle o no importancia a...

Érase una vez una chica. Como cada mañana, llegaba a trabajar en coche, buscaba su aparcamiento, no un aparcamiento cualquiera, el aparcamiento. Era su sitio, era su palco, donde cada mañana reafirmaba la alegría de despertarse una vez más, donde volvía a dar las gracias por poder ser.

Eran las 7:50, todavía un poquito más. Mientras, escuchaba la radio, miraba la puerta cerrada de su oficina y esperaba el momento..., ese momento. Miraba la esquina, el telón estaba a punto de levantarse... Ahí está, ¡qué alegría de nuevo!, ¡qué entusiasmo!, ¡qué energía!

Le deseaba buenos días, que tengas un buen día, todo en silencio, a esa figura que cruzaba todos los días a la misma hora por delante de ella, con una frescura y una energía..., ¿ya te lo dije?

Todas las mañanas, la chica aparcaba frente a su oficina, justo en la esquinita, esperando a la figura que hacía que el día fuese mejor. Un buenos días mudo y con la sonrisa nueva, a trabajar. “Hasta mañana”.

Un día, esa chica, después de su cruce de miradas, de su saludo mudo, después de ser un día más, comenzó su jornada laboral, una jornada que le llevó a media mañana a hacer una gestión en... Allí fue y allí pasó que... Allí estaba él. Cuenta la historia que se rompió el saludo mudo y que se saludaron y se escucharon como si estuvieran solos. Un buenos días tan solo, pero un buenos días para ellos dos, los demás no estuvieron ahí.

Sólo ese buenos días bastó, la llenó y la hizo pensar y cuentan que escribió lo siguiente:

 “Hoy, por fin, he podido cantar los buenos días que siempre había reservado al aire que cortabas con tu paso ágil, mañanero, tan difícil de ver...,  ¡sigue así!”

Sigue la historia que, al día siguiente, como de costumbre, el primer coche aparcado en ese cruce era el de la chica, y que la hora del encuentro entre miradas no se produjo puntualmente. La chica, preparada para salir y preparada para comenzar su jornada... dio los mudos buenos días y sonrió.

También cuenta la historia que, al día siguiente, esa chica no pudo aparcar en la esquinita y, contenta, aunque algo desorientada por un momento, dejó los buenos días para que esperaran por ella.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Sobre himnos y letras

Buen comienzo éste:
“Serenos y alegres,
valientes y osados,
cantemos soldados
el himno a la lid.”

Si acaso lo de soldados lo podemos interpretar como ciudadanos y aldeanos en general, y lo de la lid como la lucha diaria en todos los frentes menos en el de batalla, batalla…

A ver éste:
“Púrpura y oro:
querer y lograr;
tú eres, bandera,
el signo del humano afán.”

O este otro:
“Juntos con ellos
cantemos de pie
la vida nueva y
fuerte de trabajo y paz.”

Y mira que recuerdo cómo nos enseñaron aquello del...
“…sobre el azul del mar,
el caminar del sol.”

Hablo de nuestro himno nacional, el español. Desde la primera estrofa de arriba, parte del Himno de Riego, republicano, hasta unas frases de Eduardo Marquina o el último extracto, de José María Pemán, no ha habido acuerdo y/o interés para aceptar como buena letra alguna.

Cada estrofa, cada letra de cada uno de ellos, está motivada por unas circunstancias históricas y por cómo las vivieron quienes escribieron o suscribieron o dejaron escribir.

El fin perseguido, enaltecer lo propio, divulgar las hazañas y riquezas nacionales y certificar la propiedad de éstas y su compromiso de defensa a ultranza de lo nuestro, de nuestra tierra y sentimientos.

Pero el caso es que a día de hoy no tenemos himno. No es que haga falta pero… Me he sorprendido leyendo himnos de otros países y letras de canciones, así como preguntándome si es mejor o no contar con himno nacional o recurrir al “chun ta chun ta…” ¿Cambiaría algo nuestra forma de vivir por España?

Bien, pues he encontrado letras bonitas, historias que contar y cantar, que despiertan sentimientos de unión y orgullo. Pero la verdad es que muchas, la mayoría de los himnos, hablan de luchar y defender, de conquistar, de un Dios nacional que protege sesgadamente a los míos y ‘confunde’ a los extranjeros…

Con todos los respetos, honrar la historia, el pasado, el esfuerzo de tantos, es encomiable y necesario pero me parece que no serían un buen ejemplo para un himno actual, demasiado beligerantes la mayoría, muy motivadores, muy propias en otros tiempos, de colonialismo y luchas armadas, sin tapujos, de guerra limpia, sin cuartel.

Por ejemplo, en el himno británico hablan, además de dar gloria a su perpetua Reina, de:
“¡Oh Señor Dios,
dispersa a nuestros enemigos,
y hazlos caer!
Confunde sus pícaros trucos,
confunde su política,
en ti nuestras esperanzas ponemos,
¡Dios salve a la Reina!
No sólo en esta tierra
Dios misericordioso,
¡de costa a costa!
Señor, haz ver a las naciones,
que los hombres son hermanos,
y forman una familia, en todo el mundo.”

En este último párrafo lo arreglan un poco bastante, una familia mundial. Sólo le falta añadir: bien avenida, una familia bien avenida, en todo el mundo, ¡la repera limonera!

La verdad es que este himno es bastante comedido, muy sutil. Lo de que Dios tome parte en su lucha y confunda los pícaros trucos y la política de los enemigos tiene bastante miga, muy gracioso me parece a mí, e injusto.

Otro ejemplo, el himno de los Estados Unidos. En él, desde el amanecer hasta la noche se libra un fiero combate pero las estrellas y las barras acaban desplegándose sobre tierra de libres, aún allí, también allí, en la costa lejana.

Defienden su tierra natal de un torpe invasor y dan gracias a Dios, que les dio paz, libertad y honor. ¡Ah!, y triunfan porque su causa es el bien.

También leí el himno francés, también en él aparece el Gran Dios, y la guerra, los feroces soldados enemigos y la patria francesa como una máquina de producir nuevos héroes para sustituir a los perecidos en la batalla.

No tiene desperdicio aquello de:
“Perdonad a estas pobres víctimas
que, contra su voluntad,
se arman contra nosotros”,

y lo del final:
“¡Que la victoria acuda bajo tus banderas
al oír tus varoniles acentos!
¡Que tus enemigos moribundos
vean tu triunfo y nuestra gloria!”

Tras estos himnos, también leí el alemán. Fue el primero donde no encontré la palabra Dios. De él destaco:
“Alemania, Alemania sobre todo,
sobre todo en el mundo…”,

esto lo repiten en la primera parte del himno, mientras que en la segunda repiten aquello de:    
“Mujeres alemanas, lealtad alemana,
vino alemán y canciones alemanas
seguirán muy estimadas en todo el mundo,
y nos inspirarán a hazañas nobles…”

Definitivamente me gusta más la última parte, donde dicen:
“Unidad y justicia y libertad
son el voto de la felicidad…”

Si es que no aprendemos porque no queremos.

Pero no, a los españoles no nos han servido hasta ahora letras como éstas. Quizás no las hemos buscado demasiado, tal vez no las hayamos leído una segunda vez, o... seguramente no hubo acuerdo de adopción y aprobación.

He intentado aprender de otros himnos, de sus letras, y me gusta, la verdad, con todo el respeto, más la música que la letra de todos ellos.

Demasiado belicismo e imperialismo… Si acaso, me gusta el ruso y el italiano, que dicen, respectivamente, algunas frases como:
“Un vasto espacio para sueños y vidas
nos abre los años futuros,
nos da fuerza la lealtad a la patria.
¡Así fue, así es y así será siempre!”;

o también:
“Unámonos y amarnos unos a otros,
Unión, y el amor.”

Bonito mensaje el de contar con espacio para soñar y vivir, con perspectiva de futuro y siendo leales, para siempre.

También bonito el mensaje italiano de unirnos y amarnos.

Y es que hay un gran colorido mundial en todos ellos, muchos mensajes, muchos sentimientos, y distintos.

No quisiera pasar por alto algo de lo que dice el himno chino. ¡Qué espíritu!
“¡Levantaos, los que rehúsan la esclavitud!
Con nuestra carne y sangre,
alcemos una nueva Gran Muralla.”

Vaya si la alzan.

También el himno de Irán quería mencionar, por sus buenas palabritas. Me ha llamado la atención aquello de:
“Tu mensaje, ¡Oh Imam!, de la independencia y libertad
está impreso en nuestras almas.”

No quería olvidar el himno japonés. Se reduce a un homenaje a su emperador, del estilo del ‘Dios salve a la reina’ inglés:
“Que vuestro reinado, Señor,
dure mil generaciones,
ocho mil generaciones,
hasta que las piedras
se hagan rocas,
y de ellas brote el musgo.”

Natural sí es, eso no se lo quita nadie, y digo yo, cuando haya brotado el musgo de las rocas, ¿alguna generación más? O nos plantamos ya.

Una de mis letras favoritas es ésta:
“Oh Dios de toda la creación,
bendice nuestra tierra y nación.
La justicia sea nuestro blindaje y defensa,
podamos morar en unidad, paz y libertad.
La abundancia se encuentre
dentro de nuestras fronteras”,

esto dice, entre otras letras, el himno de Kenia. La justicia como blindaje y defensa, ¿qué os parece?, morar en unidad, paz y libertad. ¿Alguien da más? La abundancia dentro de nuestras fronteras, la leche, vamos…

Tengo que escribir acerca del himno australiano, un súper himno, hasta cinco copiosos versos. Os transcribo parte de lo que se canta en el primer verso:
“Todos los australianos alegrémonos,
porque somos jóvenes y libres.
Contamos con el suelo de oro y la riqueza del trabajo.”

Además de estas líneas, también es destacable el sentimiento de aupar a todas las comunidades sajonas como integrantes de la nación australiana y repiten al final de cada verso, lo siguiente: 
"Advance Australia Fair!"

Cambiando totalmente, leí el himno de Cuba pero no lo transcribo, ni siquiera aquellas dos primeras estrofas que son las utilizadas oficialmente. Básicamente por no dar ideas.

Para terminar este muestrario escueto de letras y algunos sentimientos mundiales, copio una parte del himno mexicano que, aunque una amenaza parece, me apetece verla como una frase que detalla el amor y la determinación por defender lo propio.
“Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.”

Mientras tanto, España sigue sin himno. Si cogiéramos lo mejor de todos los que hemos leído, habría para hacer uno bien hermoso pero no sería el de la ciudadanía española.

Un himno debe ser emotivo, motivador, resultado de una ensalada de aquello que nos enorgullece… que nos une como nación…

¡Ah!, perdón…

lunes, 3 de septiembre de 2012

Hoy

Hoy me siento raro,
esta tarde especialmente.
Busco lo que no puedo encontrar,
lo añoro y no, no está.
Me cuesta hablar al explicarte,
miro alrededor para recordar.


Hoy me siento triste,
esta tarde especialmente.
Repito lo que no puedo compartir,
lo revivo y no, no está.
Me cuesta escribir al contarte,
escucho alrededor para no olvidar.


Y me pasó: no poder hablar;
callé, por la alegría, por la pena,
por lo contento de escucharos,
necesito pensar en viernes.
Atrás otra semana, entera,
¡qué gozada compartir besos!


Ese pensamiento, el de acercarme,
esa necesidad, grandiosa,
mucho más que la del pan ganarme,
me guía desde que el lunes salgo,
a la mañana, tras unos besos
y unas caricias, dedicadas al cuidado.


Hoy me siento…
No sé cómo decirte.
Hoy me siento…
No sé cómo expresarte.
Bueno, hoy,
hoy me siento solo.

domingo, 12 de agosto de 2012

Un camino cualquiera


¡Qué contento estoy! Lo estoy porque tengo ganas de hacer cosas, porque tengo un trabajo, porque quiero a mi familia -se dan cuenta del orden, cuantitativa y cualitativamente no es el real pero es significativo que sea éste y no otro-; bien, pues hoy escribía contento y pensaba que así me sentía.

Feliz no, hay demasiadas situaciones en el mundo que me hacen no saber por qué existe esa palabra. Pero sí contento, insisto.

Les explico.

Tengo ganas de hacer cosas. Tenemos planes, ilusiones: “mañana podemos dar un paseo por la playa”, eso es que estamos bien, no nos duele nada, o casi nada, y podemos permitírnoslas. Hasta hoy, pasear por la playa sale barato. Mañana espero que también.

Algo más. ¡Tengo trabajo! Tengo un trabajo, a veces dos. Después de ser un desempleado durante bastante tiempo y un revisor de correos electrónicos, a la vez que una persona dispuesta a emigrar, a emigrar para acertar, a acertar para aceptar, a aceptar para ganar, a ganar para gastar, a gastar para pensar, a pensar para emprender, a emprender para perder, a perder para soñar, a soñar para vivir, a vivir…, a la vez que sonreía cuanto podía, pues después de eso y de volver a estudiar y a gastar, después, recibí una oferta para trabajar, ¡trabajar!

Media jornada, a 85 km de casa; lo soñado, vamos. Casi no es una ironía lo anterior. Media jornada significa mucho más que multiplicar cero trabajos por mil. Sí, jornada completa es más que media jornada pero para dar un paso hay que mover una pierna antes que otra. Respecto a los 85 km, Noruega ‘pilla’ más lejos y acababa de mandar un currículum allí…

Después tuve aquello que una amiga me dijo, la suerte del trabajo, trabajo llama a trabajo. Antes de empezar en mi nuevo empleo donde acepté las condiciones de mis empleadores, tuve varios días de trabajo como camarero. Altas de un día, viajes al Servef, (¿os conté mis sensaciones cada vez que tuve que ir a la oficina de desempleo?, uf… no tomé notas, supongo que para olvidar pronto, lo puedo resumir en desasosiego, desesperanza, desconsuelo, daría para otro escrito), rememoré también saludos a una bandeja, recuerdos de la época de estudiante, reencuentros con gente entrañable y con gente eludible también.

Todo eso, y más, me encontré para hacer boca en aquello de volver a trabajar. Resultó que los 85 km se tornaron más próximos al tener la oportunidad momentánea de residir cerca del trabajo. Buen detalle ese. La familia quedaría, eso sí, a esos 85 km desde el lunes al viernes. Eso es difícil de buenas a primeras pero como buena y primera necesidad está la de tener dignidad y soy más digno –para mí mismo- cuando echo de menos a mi familia, sobre todo las tardes, pero tengo un ingreso en la cartilla del banco que no dice “…prestación por… o subsidio por…”, además casi es un compromiso patriótico.

Vamos, que me encontraba y me encuentro dichoso echando de menos a la familia durante la mayor parte de la semana. La situación se ha recompuesto en la época estival. La familia me acompaña durante gran parte de este tiempo. He tenido bastantes contradicciones dentro de mí, difícil aceptar lo bueno cuando estás esperando lo peor. Y es que mi confianza no está por encima de la media. No confío en este presente actual, me encuentro remando hacia una boya sin saber si habrá isla después, de península no hay rastro. Pero tengo ganas de remar, a veces me quitan los remos, o a mí eso me parece.

Ayer, un compañero del trabajo por días me llamó. Necesito seguirle porque estoy sin remos. La familia sigue cerca, menos mal. Todo sigue parecido, en agosto hace calor, hay mucha gente sensible, pero mucha, mucha gente valiente. Yo me quedo con ella, ¡qué contentos estamos!

jueves, 9 de agosto de 2012

Ortografíate


Quería hablar acerca de la ortografía, sí, de aquella ciencia que hace que tardemos mucho, pero mucho, tiempo en escribir un mensaje a otra persona. Esto, ya sea por internet como por sms, como por carta…. ¿Alguien de ustedes sigue escribiendo cartas a las amigas y los amigos? Ah, ya, ya…
No, ya, pero sí por internet y por sms. Bendita tecnología y es que la culpa es del tiempo. No sabemos más ortografía porque no trae a cuenta. Cuando escribes meticulosamente algo así como:
“¿Qué te cuentas? Llegué la semana pasada. Estoy en la casita de mis padres. Tengo ganas de verte. Te espero hoy por el parque sobre las 6.” Cuando vayas a llegar, tu interlocutor/a está decidiendo si lee el mensaje, lo manda descifrar o si era de algún desconocido. Si acaso os veis por el parque, te mirará raro y pensará: “Vaya sms q m ha mandao, m lo habrán cambiao”, porque tu interlocutor/a está acostumbrado/a a:
“””Ke qntas? Llegué la smana pasada. Stoy n la ksita d mis padres. Tngo ganas d vrt. T spro hoy x el parke sobr las 6””” . Y no exagero. Claro, claro, lo entiendes porque lo leíste en el párrafo anterior, que si no ya estarías haciendo el sudoku como yo.
Esto es porque acostumbran a la mente a los jeroglíficos y a los mensajes cifrados. Los muy jóvenes dominan esta ciencia, están acostumbrados a esto. Son grandes estudiosos de esta técnica, que avanza a diario hasta límites insospechados. Para ellos es sencillísimo resolver estos enigmas y crear nuevos a diario. Sí.
Bueno, y hablando de ortografía, debíamos aprender de la juventud, se me ocurre alguna que otra palabreja que se podría evitar y dejar de usar, porque digo yo: bastante complicada es la vida. Hay que trabajar, estudiar, compartir, madrugar, comer, …
A propósito, también hay que responder a aquella pregunta de: ¿qué hacemos mañana de comer?;  o limpiar la ducha al salir de ella, que digo yo, si me duché para dejar de sudar, ya la limpio mañana antes de ducharme, si eso.
¿He dicho lo de acordarse de qué comí ayer?, ¡qué pregunta más tonta!, ¡pero la mar de recurrida! Y no digo nada lo difícil de coincidir en el momento e intensidad de deseo sexual para practicar sexo con tu pareja, realmente difícil, casi, casi imposible…  Cuando a ella le apetece, escribo, estoy viendo deporte o estoy en lo más interesante del libro, o me iba ya… Cuando a mí me apetece, ella tiene que escribir, está viendo deporte o eso tan chulo, o está en lo mejor del libro, o tiene que hacer aquello que te dijo,  o se iba ya...
Es que la vida es complicada, sí. Sobre todo cuando llevas más de diez años casado con la misma persona, a la que sigues queriendo ¿cómo el primer día? Pues ya no me acuerdo.
Bien, pues buscando hacer la vida más fácil, a mí, que me gusta escribir, me parece que evitar palabras que no sabes cómo escribir es un buen consejo y una buena decisión. Sí, sí, parece tonto y de Perogrullo pero… ¿es que no has visto faltas en la prensa?, ¿o en un subtítulo de una peli?, ¿o en el folleto de las rebajas?, ¿o en el cartel de una tienda?
  Un ejemplo que me asalta a diario: tienda con su cartelito bien grande y bien mono, y en él dice: Bricolaje, que, en muchas tiendas y almacenes dedicados a él, también he visto escrito:
´Bricolage´.
¡Qué delito dedicarte a un tipo de negocio y no saber cómo escribir la denominación de éste o no cuidarte de saberlo! En este caso, es que cada vez que pides un permiso, una licencia, un trabajo de publicidad y marketing, le pegas una patada al diccionario. Trabajo en la tienda de bricolajjjjejeje… , con j de jefe, debía decir. Y no, ‘bricolage’ con g de geranio, jejeje…, que diría una chica que sé yo que le da alergia, que no alegría.
Que digo yo: aprendes equivocándote… eso es verdad, pero los que mandaron hacer, los que hicieron y los que pagaron el cartel no aprenden. Si hubieran aprendido, corregirían esa falta. No sé, con corrector, con el lapicito blanco ese, con una J sobre la G, o con un círculo rojo sobre la falta. Sería simpático, mira la nota que he sacado, un 0. Eso por equivocarme. O sea, que no es verdad que se aprende equivocándote, no siempre al menos. Se aprende dudando.
Si hubieras dudado, ¿es con J o con G? Voy a buscarlo en el diccionario, en el de la Real Academia, ¡no vaya a ser! Claro, claro, así sí. Con lugar a dudas aprendes un montón, sin lugar a dudas.
Así que duda cuanto puedas y, no lo olvides, cuando vayas a encargar el cartel, debes llevarte el diccionario, que después dudas, ¿cómo era? Sí, si lo miré a cosa hecha. Sí, puede pasar.
Que también hay un plan B. Tenía yo unas profesoras cuando… o más, mucho tiempo atrás, que te decían ante una redacción, usad sinónimos cuando no sepáis cómo escribir determinada palabra.
A ver, en situación, he de encargar un cartel superchulo y supercaro donde se lea “Bricola…e para toda la familia”, y no recuerdo cómo escribirlo y se me ha olvidado el Diccionario de la Real Academia de la Lengua y me da corte pedir que me ayuden…
Sí, claro, en el cartel vamos a poner: “Brico…”; no, mejor: “Todo para las reformas, …”; no, mejor aún: “Todo para tus chapuz…”; “…o para las manualidades…”; “De todo un poco…”; difícil este ejemplo. Si hubiera traído el diccionario de sinónimos al menos…
Pero os cuento cómo haría si fuese mi caso, mandaría hacer el cartel al instante. Su precio es por letras. Tantas letras, tanto dinero por letra, tanto cuesta.
¿Os acordáis de los sms? ¿Para qué poner bricolaje cuando con brico estamos en la onda, cuesta la mitad y no te equivocas?
Pues eso: BRICO. Con b al principio, de las altas, ¡eh! ¡No vaya a ser al final…!

miércoles, 8 de agosto de 2012

Sobre la reforma, la huelga y sobre las personas

¡Qué de palabras y qué de personas y qué de situaciones me ha hecho recordar el haberme cruzado con el grupo de manifestantes que partió (hace ya casi 3 meses) de la Universidad de Alicante!

Hoy, después de leer algunas noticias sorprendentes, retomo unos apuntes del día 22 de mayo y releo y retoco esas letras; decía en él que hay huelga del sector público de nuestra Educación.

Docentes y alumnado se unen a otras asociaciones, fundamentalmente sindicatos, para protestar contra los recortes presupuestarios previstos para este sector. Sin haber aterrizado aún la reforma educativa, se complica algo más el panorama social en nuestra querida España.

Quería compartir lo que he sentido cuando he visto a estas personas junto a una numerosa dotación de policía nacional y de guardia civil. La policía local intervenía tan solo cortando el tráfico de vehículos pero la policía nacional acompañaba a docentes y alumnado, los acorralaba. Desde luego, esta manifestación de este colectivo debía ser segura y nuestros cuerpos de Seguridad son la herramienta adecuada para ello.

Sentí rabia y sentí tristeza por verme reflejado en la cara de tantos alumnos y alumnas, pensé en mis hijos; también por ver a grupos de docentes universitarios rodeados de policía. Naturalmente deben preservar la seguridad de los manifestantes pero me pareció un ejército desproporcionado, teniendo en cuenta que no hay enemigos en esta discusión social. No debe haberlos.

Igualmente exagerado este despliegue desde el punto de vista económico. Supongo que se pensó en un mayor despliegue pero éste también se recortó.

Hablando de recortes educativos, naturalmente hay que cuadrar las cuentas. Hay que gastar por debajo de lo que se ingresa. O ésto, o tenemos unos ahorros previos, un colchón, que no es el caso, o tenemos una financiación adecuada y asumible... Está claro que nuestro Gobierno tiene que gastar por debajo de lo que ingresa pero -merece la pena pensarlo dos y más veces-, ¿no puede ahorrarse de otra forma?

La reforma laboral se podría aplicar a todos los españoles por igual o sólo a colectivos que vayan a trabajar por cuenta ajena. ¿Un político trabaja por cuenta ajena? No entro en ideología alguna pero autónomos, asalariados, empresarios, todos estos colectivos, hoy día, han aceptado la calidad de vida que se pueda en cada caso, y gracias a trabajar más. ¿La clase política también?

Sí, muy ambigua y tópica esta forma de contarlo pero es que hay barras de medir muy dispares y en la mayoría de casos el esfuerzo para una positiva adaptación a la realidad ha sido enorme, está siendo enorme. En algunos casos, se llega al límite y seguimos sin zafarnos de esta presión.

No ayuda a sobrellevar este esfuerzo el leer un periódico o escuchar la radio. El cúmulo de noticias donde se denuncian actitudes reprobables y aptitudes dudosas de personas, físicas o jurídicas, que cobran de los presupuestos generales del Estado es más que vergonzoso, por numeroso y por el escaso eco que consigue. Sirven estas noticias como piedras arrojadizas en el congreso o en las campañas electorales de turno, de la izquierda a la derecha y de la derecha a la izquierda.

Bueno, puede ayudar leer ese periódico o escuchar esa emisora. Hace poco leí acerca de la necesidad de difundir historias, lecturas positivas de la etapa que estamos viviendo, escritos que te hagan llamar a una persona querida y contarle, que te hagan pensar que todo va a ir, seguro, mejor... Me viene a la cabeza alguna historia y alguna persona a la que contaría... Buenísima iniciativa que seguir.

Busquemos esos periódicos, esos programas, esos ratos donde disfrutemos y hagamos disfrutar. No pude hacerlo hoy, no tuve ganas de llamar a nadie. Tropiezo con un artículo sobre una profesora que se entera de ser despedida por el cajero automático... y con otro sobre un robo a supermercados por parte de jornaleros... y con otro sobre una estafa por parte de una agencia de...

Antes de disfrutar, definitivamente, toca apechugar, ... es verano, quizá ese factor sea decisivo. Demasiado calor para movilizarse, sólo leemos y escribimos. Llegará septiembre ... y el cole, el insti y la uni, y ...

jueves, 3 de mayo de 2012

Persona que ejerce la política...

Hace años creía saber qué significaba ejercer o dedicarse a la política. Pensaba que un o una político debía ser una persona que debe trabajar por los demás, y también por los suyos, que debe haber elegido la forma de hacerlo antes de empezar; que debe atender a parámetros equilibrados, coherentes y consensuados.

Esa persona debe estar suficientemente preparada, técnica, social y moralmente. Debe tener una mentalidad de ahorro, de productividad y de eficacia acentuada. Conviene que no esté reñida con la humildad y con la vergüenza.

Tendría que ser también una persona que pueda agradecer con esfuerzo su cargo. Ah, ¿no lo dije?, debe ser una persona honrada, ¿cómo no? Y es que, lo creo así, con esa capacidad de sacrificio y la honradez no bastaría actualmente para representar a sus iguales.

Hace falta mucho más. ¿Qué tal valentía? Pero no cualquier valentía, aquella que permita combatir la injusticia; aquella que le lleve a enfrentarse con el poder sin temer ser apartado por él. Difícil con las reglas actuales pero ilusionante si fueran las reglas comunes para todos y todas.

Y no terminé aún. Creo que debía contar con grandes dosis de sensibilidad, empatía, ilusión e inteligencia. Debía ser una persona envidiable por sus valores, no por el valor de su patrimonio actual o futuro. Muy importante la educación en valores, contenidos no tan transversales como se califican.

¡Qué suerte tuve! Conocí, y muy bien, a un entusiasta de la política. ¡Cómo disfrutaba compartiendo y escuchando!

Esa política es la que necesita este mundo.

Bien, bien, leo lo anterior y es obvio y previsible lo que he escrito. Cualquiera a quien preguntáramos daría ideas parecidas pero... entonces..., ¿por qué no valoramos a nuestra clase política?, ¿por qué esta clase política no representa realmente a la sociedad? ¿Es que ellos y ellas no piensan igual? ¿Por qué desconfiamos de sus capacidades?

No hablo de colores u orientaciones, dentro de los valores cabe la diversidad, por supuesto. Hablo de las bases del juego, las más primitivas, de aquellas prioridades que no alcanzan a desterrar la corrupción, por ejemplo; de ciertas leyes, decretos, reglamentos, instrucciones, de todo aquello que permite lo injusto por fácil, lo ambiguo por pícaro, lo difícil por obra y gracia del poder; del dinero, vamos.

Con las prioridades actuales es difícil creer en un futuro razonable y justo para los inquilinos del mundo de entonces. Falta algún que otro engrase en las personas, todas, que lo hacemos marchar y alguna nueva pieza que nos vaya recomponiendo un destino para el camino actual que recorremos.

Para terminar, para aclararme. Hablamos de España, año 2012, estamos ahorrando, mayormente, a costa de oprimir a los más débiles. Hasta el Senado tiene su justificación de ser pero no lo que cuesta, tampoco la monarquía (y mira que es difícil escribir esta frase después de tantos años orgulloso de ellos...); ¡cómo me acuerdo de aquellos detalles, papá! Pienso mientras escribo: el amor a esa familia real se ha transformado en clamor por la diferencia abismal entre las inquietudes, ¡con la que está cayendo!, de unos y otros durante la batalla, porque esto es una batalla, siempre pacífica. Una pelea serena, pero activa, por mantenernos en los mercados: en el del trabajo, en el de la dignidad...

Siguiendo con nuestro querido país, la financiación de algunas comunidades y de bastantes ayuntamientos, los gastos en asesores y altos cargos, las dietas y gastos en transporte y alojamientos de la clase política,... ¿Podría reducirse el gasto llevando una justa opresión hasta ellos? Que sepan que estamos aquí.

Sigo un poco más: ¿por qué cobran los integrantes del funcionariado local y de nuestras comunidades autónomas más que los estatales, con igual nivel laboral?, ¿de verdad todo esto no puede ser de otra forma?

Y, además, ¿debemos aceptar que los mercados financieros tengan tanto poder? Ponen y quitan en función de sus intereses. ¿Podemos aceptar que mueran de hambre personas, cerca o lejos de aquí? Eso no se refleja en las bolsas, y sí que puede ser consecuencia de la voracidad de éstas.

No debemos permitirlo. Volviendo a nuestro "pain for Spain". ¿Hay que aceptar los recortes?, ¿hay que aceptar la reforma laboral?, ¿hay que aceptar la prima de riesgo?, ¿y el ÍBEX?,...

Hay que esforzarse, más todavía. Hay que "apechugar"... Habrá que aceptar las facturas que debamos y pagarlas, seamos Estado, Banco, Comunidad, Ayuntamiento, Monarquía, contribuyente,... o político.

Comencemos con buen pie.